Un proceso natural
No hubo un solo momento. Fue un proceso lento, casi natural. Las pasarelas masculinas empezaron a incorporar sandalias en colecciones que nunca las habríamos imaginado: marcas como Hermès, Prada y Louis Vuitton las mostraron en sus desfiles con la misma confianza con la que presentaban un traje. El mensaje era claro: las sandalias de hombre no necesitan disculpas.
Mientras tanto, en las calles, el armario masculino evolucionaba hacia algo más relajado, más cómodo y, sobre todo, más sincero con la temporada. Los cortes amplios se hacían comunes, el lino se asentaba como un material favorito, y en ese espacio, las sandalias encontraron su lugar. Sin forzar nada.