El tacón bajo: la elegancia sin concesiones
El tacón bajo es, seguramente, el más infravalorado. Hay quien lo ve como una opción de compromiso, como si renunciar a la altura fuera renunciar a algo. No lo es.
Un tacón de entre 1 y 4 cm en una sandalia bien construida estiliza la pisada, afina el tobillo y eleva el conjunto con una discreción que tiene mucho más mérito que la altura. Y lo hace sin pedirte nada a cambio: puedes caminar mucho, estar horas de pie o cambiar de plan a mitad del día sin que el calzado ponga resistencia.